Iglesia Nacional Presbiteriana El Divino Redentor
A fin de que los siervos de Dios estemos enteramente preparados para toda buena obra.
Semana 29. “Jesús, El Yo Soy que hay que seguir de cerca”
Lecturas: Mateo 26:47-68; Marcos 14:43-65; Lucas 22:47-65; Juan 18:2-24.
 
Para memorizar:
“Y prendiéndole,  le llevaron,  y le condujeron a casa del sumo sacerdote.  Y Pedro le seguía de lejos”.
(Lucas 22:54)
 
Nuestro Texto para memorizar nos deja en claro dos acontecimientos bien marcados en la narrativa bíblica acerca del arresto de nuestro señor Jesucristo y su conducción delante de los jerarcas del Sanedrín, a fin de ser juzgado religiosamente, acusado de blasfemia. Entre los pasajes de los otros evangelios, que son paralelos a esta narrativa, encontramos uno, que no solo nos muestra lo injusto de su arresto y su juicio religioso, sino, que además nos reta como creyentes a reconocer la dignidad y honor que Jesús merece y nuestro privilegio de poderle seguir de cerca en cualquiera que sea la situación ante la cual seamos enfrentado. Leamos antes de continuar el texto del Evangelio de Juan 18:3-8. “Judas,  pues,  tomando una compañía de soldados,  y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos,  fue allí con linternas y antorchas,  y con armas. Pero Jesús,  sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir,  se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno.  Jesús les dijo: Yo soy.  Y estaba también con ellos Judas,  el que le entregaba. Cuando les dijo: Yo soy,  retrocedieron,  y cayeron a tierra. Volvió,  pues,  a preguntarles: ¿A quién buscáis?  Y ellos dijeron: A Jesús nazareno. Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy;  pues si me buscáis a mí,  dejad ir a éstos”.
 
I. Jesús, el Yo Soy. (Juan 8:56-58).

Jesús ya había afirmado ante los judíos que antes que Abraham existiera él ya era; Esta afirmación del Yo Soy de Jesús nos recuerda la narrativa de éxodo capitulo 3 en el cual Dios envía a Moisés a su pueblo y le afirma: “YO SOY EL QUE SOY.  Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros” (Éxodo 3:14). Jesús usó la misma frase “YO SOY” en siete declaraciones acerca de Él mismo, y en todas combina el YO SOY con tremendas metáforas en las cuales expresa su relación salvadora (liberadora) hacia el mundo. Todas ellas en el libro de Juan: YO SOY el Pan de la vida (Juan 6:35, 1, 48, 51); YO SOY la Luz del mundo (Juan 8:12); YO SOY la Puerta de las ovejas (Juan 10:7, 9); YO SOY el Buen Pastor (Juan 10:11, 14); YO SOY la Resurrección y la Vida (Juan 11:25); YO SOY el Camino, y la Verdad, y la Vida (Juan 14:6); y YO SOY la Vid verdadera (Juan 15:1, 5). Ahora escuchamos nuevamente a Jesús respondiendo a sus captores “Yo soy” y “Os he dicho que Yo soy”. ¿Cuál fue la reacción de los guardias ante esta afirmación de Jesús y que crees que esto signifique? ¿Qué significa para tu propia vida que Jesús, tu Señor, se identifique a si mismo como el Yo Soy?
 
II. Jesús, recibe el beso del enemigo pero rechaza la espada del amigo.

Entonces Jesús le dijo: Judas,  ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? Viendo los que estaban con él lo que había de acontecer,  le dijeron: Señor,  ¿heriremos a espada? Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote,  y le cortó la oreja derecha. Entonces respondiendo Jesús,  dijo: Basta ya;  dejad.  Y tocando su oreja,  le sanó” (Lucas 22:48-51). Una vez que hemos dejado en claro la divinidad de Jesús y su papel liberador (Salvífico), se hace necesario tomar nota de su carácter ejemplar y sobre todo acorde a la voluntad del Padre. Leemos narrativamente como Judas usa el “Ósculo Santo” o Filema, símbolo de la fraternidad entre los discípulos de Cristo, como el símbolo de su traición. Sin embargo, es de llamar nuestra atención que Jesús aun cuando se lo confronta, no lo rechaza; Jesús recibió el beso traidor e hipócrita de su enemigo, como si fuese el de cualquier otro de sus discípulos. En contraste observamos que cuando los discípulos se prestaron a su defensa, por medio de la espada, y agreden al siervo del Sumo Sacerdote, él les indica, en tono enérgico “Basta ya; dejad” y restaura la oreja del siervo. Mostrando congruencia con sus propias palabras en Mateo 5:43-45. ¿Qué enseñanza nos deja este ejemplo a nosotros los discípulos de este tiempo? ¿Hasta que alturas podría llegar la iglesia, si sus miembros sujetamos nuestro carácter, como Jesús, a la voluntad del Padre?

III. Jesús, el Señor que debe ser seguido de cerca (Lucas 22:54).

La última porción de este pasaje nos muestra a un Pedro, que después de haber usado la espada en defensa de su Maestro, y de ser liberado de ser arrestado por las palabras de Jesús “Os he dicho que yo soy;  pues si me buscáis a mí,  dejad ir a éstos”, ahora lo sigue… pero de lejos. Seguramente en el corazón de Pedro se albergaba: confusión, frustración, impotencia y temor. Y aun cuando se le ha recordado que su Señor es el Yo Soy Eterno y que el carácter debe estar sujeto a la voluntad perfecta del Padre, Pedro simplemente no entiende y esto trae “alejamiento”. Jesús es el Señor que debe ser seguido cercanamente, y esta cercanía no debe verse, en el discípulo, afectada por las circunstancias que nos rodean, sino por el contrario; se debe hacer de nuestra cercanía al Señor el antídoto a las emociones negativas que pueden venir a nuestro corazón. ¿Qué emociones negativas se albergan en nuestros corazones por las adversidades de los tiempos y sociedad en la que vivimos? ¿De qué manera estar cercanos a Jesús nos ayuda a sobrellevar y vencer estos sentimientos, para su gloria?
Para terminar: Oremos. Poniendo nuestras debilidades y falta de sujeción a la voluntad del Padre delante de nuestro Señor Jesús. Roguemos por que nuestra fe no decaiga, sino por el contrario se mantenga firme, confiando plenamente en que tenemos al Yo Soy, el Señor todopoderoso, como nuestro amigo; afirmando nuestro corazón en que no hay nada imposible para él.