Iglesia Nacional Presbiteriana El Divino Redentor
A fin de que los siervos de Dios estemos enteramente preparados para toda buena obra.
Semana 25. “Jesús es mayor que Reyes y Principales”
Lecturas: Mateo 22:41- 23:39; Marcos 12:35-40; Lucas 20:41-47.
 
Para memorizar:
“Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo:
  Dijo el Señor a mi Señor:   Siéntate a mi diestra,
  Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies”.
(Marcos 12:36)
 
Las genealogías de Jesús en Mateo 1:1-16 y Lucas 3:23-38 testifican que Jesús era “Hijo de David”. De hecho, el libro de Mateo comienza con estas palabras: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham” (Mateo 1:1). El Nuevo Testamento también es muy claro en cuanto a que este Hijo de David es “el Cristo” o “el Mesías”. Cuando la mujer samaritana dijo a Jesús, “Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas”, Jesús le dijo, “Yo soy, el que habla contigo” (Juan 4:25-26). Además, justo antes de la crucifixión de Jesús, cuando el sumo sacerdote le preguntó directamente, “¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?”, Jesús le dijo, “Yo soy” (Marcos 14:61-62). Así que el Nuevo Testamento claramente afirma que Jesús era el “Cristo” y el “Hijo de David”. En el centro de esta pregunta de Jesús no esta refutar lo que los escribas enseñan acerca de que el mesías debía ser descendiente del rey David, sino el hecho de que si el mismo Rey David le llamo “Señor” mas de 1,000 años antes de su encarnación, entonces quedaba plenamente demostrada su divinidad y por tanto su supremacía. En la cual los escribas no creían, pues no aceptaban su divinidad. Reconocer la divinidad de Jesús es una parte fundamental de la Buena Noticia del Evangelio, ya que de otra forma no hubiese podido tomar nuestro lugar al pagar por nuestras culpas y pecado, pero también nos afirmo que Jesús es el mayor, el Rey de reyes y Señor de señores; Mayor que el mejor líder y cualquier otro ser humano.
 
1. Jesús es el Gran Rey, hijo del rey mas grande de Israel (Lucas 20:42-44).
Jesús, Hijo de David, es mayor que cualquier otro hombre que jamás haya vivido, incluyendo al más grande rey que Israel tuvo, el gran rey David. Jesús, el mesías, fue su “Señor”. Jesús hizo referencia al Salmo 110 (Lease), Salmo Mesiánico que se le atribuye en la Biblia hebrea a David mismo, para mostrar que como rey humano él consideró a “El ungido de Dios” o “Mesías” como su Señor; siendo mesías la palabra hebrea que posteriormente se usaría en el idioma griego como Cristo. Con lo cual nos muestra que Jesús es superior al rey David, quien al considerarlo su Señor se pone al nivel mismo de su siervo. De manera interesante, incluso el escritor de la carta a los Hebreos hizo referencia al Salmo 110:1 cuando enfatizó a sus lectores de la superioridad de Jesús sobre los propios ángeles (Hebreos1:13). ¿Cómo reconocemos en nuestra vida que Jesús es nuestro Señor? ¿Cuál es nuestra actitud hacia él considerándonos sus siervos? ¿Refleja nuestra vida nuestra afirmación de que Jesús es Rey de reyes y Señor de señores?
 
2. Jesús es mayor que los principales y líderes (Marcos 12:38-39).
Jesús ahora confronta al pueblo en contra de la realidad de vida de aquellos que consideran sus principales. Los que se ostentan como grandes maestros y conocedores de la ley Mosaica y todo el Antiguo Testamento, los Escribas. Originalmente los Escribas eran solamente quienes hacían copias manuscritas del Antiguo Testamento a fin de distribuirlas en las sinagogas y lugares de estudio y adoración. Llego un momento que lograron, a base de repetición en la escritura, aprender las palabras del testamento e incluso empezaron a escribir sus propias notas y comentarios al calce de sus copias. Al paso de los años fueron considerados maestros por su sabiduría sobre las escrituras y por sus interpretaciones de las mismas las cuales enseñaban al pueblo. El problema de los Escribas no radicaba en ignorancia, sino en su arrogancia delante de la Palabra. Llegándose a creer verdaderamente superiores al pueblo, a las escrituras y a Jesús mismo, negando que las mismas escrituras le anunciaran y reconocían como el Mesías prometido. Además es puesto al descubierto que en su arrogancia se vestían de forma que fueran reconocidos por la gente, recibían honra del pueblo, ocupaban asientos de primera fila en las sinagogas y eran invitados de honor a las cenas. Pero habían dejado lo más importante, la obediencia y la transmisión fiel de la Palabra de Dios. ¿Podemos encontrar algunas similitudes entre los fariseos y algunos lideres religiosos actuales? ¿Qué sucede con el pueblo cuando sus líderes se olvidan que su lugar es de servicio y no de privilegio? ¿A donde esta llevando este error a la iglesia de hoy?
 
2. Jesús nos enseña que el ritual religioso sin compromiso de vida es condenatorio (Marcos 12:40).
Pero la arrogancia de los Escribas no termina en sentirse superiores a los hombres y a la Palabra misma, sino que se atreven de afrentar a Dios. ¿Cómo? Afrentando a la viuda, teniendo un perfecto conocimiento de que Dios les ordena que no las aflijan y les advierte castigo (Éxodo 22:22), No obstante, hacen oraciones publicas, largas, a fin de ser vistos por la gente y ser tenidos por espirituales, Están al pendiente de su testimonio ante los hombres, pero verdaderamente no les importa su testimonio ante los ojos de Dios. Por lo cual el señor les llama hipócritas y aun hace sobre de ellos una aseveración netamente condenatoria (Mateo 23:33). Escribas y fariseos equivocaron el camino, pensando que el cumplimiento de la ley debía ser testificada por los hombres, olvidando que delante de Dios estamos completamente desnudos en pensamiento y alma, y todo en nuestra vida es parte de su conocimiento (Salmos 139:1-3). ¿Se puede tener un buen testimonio ante los hombres teniendo uno mal ante Dios? ¿Sera posible tener un mal testimonio ante los hombres si verdaderamente guardamos nuestro testimonio delante de Dios? ¿Qué se necesita para dejar de ser religioso y vivir más espiritualmente?
 
Para terminar: Oremos, pidiéndole a Dios que nos haga ser mas humildes y sujetos a él. Al reconocer que él es mayor y esta por encima de todos los hombres.