Iglesia Nacional Presbiteriana El Divino Redentor
A fin de que los siervos de Dios estemos enteramente preparados para toda buena obra.
Semana 17. “Jesús, Maestro de humildad y justicia”
Lecturas Sugeridas: Mateo 18:1-7; Marcos 9:33-50; Lucas 9:46-50.
 
Para memorizar:
“Entonces él se sentó y llamó a los doce,  y les dijo: 
Si alguno quiere ser el primero,  será el postrero de todos,
 y el servidor de todos. (Marcos 9:35)
 
Cristo habló muchas palabras sobre sus sufrimientos, pero sólo una de su gloria; sin embargo, los discípulos se aferraron de esta palabra y olvidaron las otras. A muchos creyentes que les gusta oír y hablar de privilegios y de gloria, pero están dispuestos a soslayar los pensamientos acerca de trabajos, retos y problemas que se presentan en nuestro servicio en el Reino. Esta sección comprende una serie de principios espirituales que deben caracterizar a los discípulos del Reino, especialmente en su relación unos con otros. Algunos de los principios presentados e ilustrados son: la grandeza de la humildad, la necesidad de evitar ser tropiezo, la importancia de los “pequeños”, la demanda de disciplina correctiva y la disposición de perdonar a otros. En la presente lección nos adentraremos un poco en los primeros dos de estos principios.
 
1.  Jesús nos confronta con nuestra altives (Marcos 9:33-34). A los discípulos Jesús los sorprendió en una de sus constantes discusiones acerca de logros personales y los llevó a meditar a cerca de su pecado de altivez confrontándolos con la pregunta: “¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?” Es siempre doloroso pero a la vez de crecimiento en el Señor confrontar nuestras motivaciones con las de Cristo, que siempre fueron la entrega y el servicio en obediencia al propósito del Padre. No es malo que los creyentes tengan aspiraciones ni que sean laboriosos, pero es pecado tener aspiraciones altivas en el caminar en el Reino. El orgullo o la inseguridad pueden llevarnos a valorar más la posición o el prestigio que el servicio. En el Reino de Dios, tales motivos son destructivos. Debemos luchar por el Reino de Cristo y no para nuestro beneficio. ¿Cuáles son las motivaciones correctas para aspirar a un cargo o ministerio en donde se ejerza liderazgo?
2. Jesús nos enseña que en el servicio humilde esta la verdadera grandeza (Marcos 9:35). Las palabras de Jesús a los discípulos son contundentes: no es el poder o la autoridad, sino la capacidad y disposición al servicio lo que identifica la grandeza del discípulo. Para la mayoría de las personas a nuestro alrededor “ser el primero” es ocupar una posición de honor, reconocimiento, supremacía y quizá de respeto y sobre todo de autoridad, dentro de un grupo o en la misma sociedad. Y Jesús rechaza estos preceptos. Ser “El Mayor o Primero” es ser el siervo y colocarse al final en cuanto a ser servidos. De esto el mismo Jesús nos deja una contundente enseñanza cuando nos dice: “y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido,  sino para servir,  y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:27-28). ¿Si formamos dos filas, donde una sea para los que quieren ser servidos y otra para los que quieren servir, cuál crees que sería mas larga? ¿Estas completamente seguro de en cual de ellas te encuentras formado hoy, en relación a tu propia vida?
3. Jesús nos muestra que nuestro ingreso al Reino es en humildad por Gracia (Mateo 18:2-5). Como respuesta Jesús, señala, llama y presenta en medio de ellos a un niño y pide a los discípulos que se hagan como uno de ellos. A diferencia de nuestro tiempo, en aquella sociedad el niño no tenía derechos legales; todo lo que recibía era para él un regalo. Del mismo modo, el Reino de Dios no se adquiere por las propias fuerzas, puesto que no se gana con el trabajo realizado, es un don que se recibe con sencillez y que genera en el creyente agradecimiento; por el cual sirve de corazón a los intereses del Reino. En el evangelio de Mateo, la palabra “pequeño” no se refiere únicamente a los niños. Pequeños son todas aquellas personas humildes y sencillas que desde su simplicidad de vida han optado por seguir a Jesús encarnando los valores fundamentales de “Las Buenas Noticias”, la verdad de una salvación e inclusión en el Reino solo por Gracia. ¿Al llegar a las puertas de la Eternidad en los cielos, si alguien les preguntará por que les deben dejar entrar, que contestarían? (De ser posible que cada uno escriba su respuesta y después compartan).
4. Jesús advierte que en su pueblo debe cuidar justamente del “humilde” (Mateo 18:6-7). Los “pequeños”, mencionados en este pasaje son más que solo los “niños”, el término puede incluir a los débiles, los inmaduros, los descuidados y los indefensos, pero de manera muy particular a aquellos que son considerados “pequeños” por su humildad. El tropiezo puede venir de dos fuentes: De los miembros de su propio cuerpo (los hermanos) y del mundo. En el primer caso, son los hermanos en la fe quienes pueden incitar a un hermano “pequeño” a pecar, o caer espiritualmente, haciéndolo tropezar. Para enfatizar la consecuencia de “abusar o menospreciar” a un hermano por causa de su humildad, Jesús dice que sería mejor, a la persona que lo hiciera, sufrir una muerte terrible e irreparable. En el segundo caso, Jesús aconseja a sus seguidores tomar medidas, y obviamente serán de protección, para evitar que los miembros de su propio cuerpo pasen por una caída espiritual a causa de los tropiezos de este mundo. ¿Qué medidas de protección y cuidado proponen, que es posible implementar, para cuidar a nuestros “hermanos pequeños” de los tropiezos, (1) al interior de la iglesia y (2) en el mundo?
Para terminar: Oremos, que el Señor nos haga más humildes, reconociendo su Gracia para con nosotros, y más responsables en el cuidado intencional de nuestros hermanos en la fe y de nosotros mismos para no ser tropiezo.