Iglesia Nacional Presbiteriana El Divino Redentor
A fin de que los siervos de Dios estemos enteramente preparados para toda buena obra.
Semana 11. “Jesús, la Palabra que nos envía como discípulos”
Lecturas Sugeridas: Mateo 9:35–11:1; Marcos 6:6-13, 5:1-20; Lucas 9:1-6.

 
Para memorizar:
Entonces dijo a sus discípulos:  A la verdad la mies es mucha,  mas los obreros pocos. Rogad,  pues,  al Señor de la mies,  que envíe obreros a su mies. (Mateo 9:37-38)
Al entrar a esta porción de la palabra estamos ante la culminación, por así decirlo, del curso intensivo de Jesús a sus discípulos sobre: La autoridad en su Nombre, el poder de la gracia y el actuar de la fe. La Tempestad detenida, el Endemoniado liberado, la Mujer enferma e impura salvada y  la resurrección de la hija de Jairo, fueron 4 lecciones graficas, intensas, confrontantes e inspiradoras para los discípulos. El tiempo de Jesús sobre la tierra se terminaba, ha llegado ya a su último año de ministerio y es el tiempo propicio para enseñarles a sus discípulos la labor que les será encomendada por el resto de la historia del discipulado sobre la tierra, es decir, hasta que Jesús regrese en Gloria por su Iglesia. La Iglesia discipular tiene una misión fundamental de “ir a las ovejas dispersas”, misión a la cual la compasión del Señor la confronta: “Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha,  mas los obreros pocos. Rogad,  pues,  al Señor de la mies,  que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:37-38). Ahora nos toca reconocer que esos discípulos que son  “obreros pocos”, son los que han de “Rogar ser enviados”, somos nosotros mismos. Y somos enviados a “recoger la mies” en la autoridad del Nombre de Jesús.
 
1. En Jesús esta la capacidad del discípulo (Lucas 9:1-2).
Es Jesús el que te llama; tú eres uno de sus discípulos solo si haz respondido a ese llamado. Pero ahora, también, es Jesús el que te capacita, los discípulos son capacitados con autoridad en el Nombre de Jesús (Mateo 10:1), los siguientes versículos del pasaje de Mateo nos dan los nombres de los 12 discípulos: Simón Pedro, Andrés, Jacobo y Juan, Felipe,  Bartolomé,  Tomás,  Mateo,  Jacobo hijo de Alfeo,  Lebeo,  Simón el cananista,  y Judas Iscariote. A esta lista podríamos agregar los nombres de los 70, o de los 500 discípulos, o los de los primeros 5,000 conversos en pentecostés. Pero solo en el libro de la vida encontraremos escritos la totalidad de  los verdaderos discípulos, aquellos hombres y mujeres obedientes al llamado  y envío de su Maestro a predicar, sanar y liberar en su Nombre. Jesús es quien te ha capacitado y tú eres uno de los enviados. ¿Puedes reconocer y compartir los medios que el señor a usado para capacitarte? ¿Cuál sería la diferencia entre estar capacitado y “sentirse” capacitado?
2. En Jesús esta el quehacer del discípulo (Mateo 10:7-8)
Predicar el Reino es la ordenanza, “El reino de los cielos se ha acercado”, un reino de poder, de gracia, de perdón y de salvación por medio de Jesús y su sacrificio en la cruz. Y el acercamiento del reino, la encarnación de El Hijo en Jesús el Cristo. Sin embargo, las instrucciones  también son indicativas de hacer obra de restauración (Sanidad, limpieza y liberación), al discípulo le corresponde hacer lo posible,  el Señor se encargará de lo imposible y de lo sobrenatural; las señales son enviadas a confirmar la Palabra que ha sido predicada. ¿Qué es lo posible? Comparte de Gracia lo que por la gracia has recibido, en tanto cuentas lo que la gracia de Dios te ha otorgado. ¿Para ti, qué es lo que como discípulos podemos hacer en cuanto a la obra de restauración? ¿Qué haz recibido por gracia que ahora eres llamado a dar?
3. En Jesús esta la dependencia del discípulo (Mateo 10:9-10).
Para la realización de nuestra labor como discípulos no dependemos de recursos monetarios (como Oro, plata, o cobre),  ni dependeremos de los bienes personales que podamos atesorar,  El Señor se declara a si mismo como nuestro Patrón y es nuestro proveedor, de otra manera la soberbia pudiera llevar al discípulo a pensar que lo alcanzado es por lo que el aporto, cuando todo éxito y toda gloria dependen y son absolutamente de nuestro Señor. “Sandalias” para nuestros pies es lo que si necesitaremos pues nuestro cometido es “ir”. ¿Cuáles son los peligros de construir un ministerio con dinero y recursos y no con el poder y dependencia de Dios? ¿Cómo, entonces, deben ser administrados los recursos que Dios envía a la Iglesia por medio de la obediencia y gratitud de su pueblo en Diezmos y ofrendas?
4. En Jesús esta la dignidad del discípulo y de la Iglesia (Marcos 6:10-11).
Las puertas se abren ante la dignidad del Nombre y presencia de Jesús y no por la dignidad o influencia de los discípulos, así pues, Dios abrirá las puertas que el quiera y cerrara otras en su voluntad. El rechazo puede llegar a ser muy frustrante para el discípulo que en inmadurez no ha entendido que no es rechazo a su persona, sino a la persona del Señor y,  el que lo recibe a quien recibe y sirve es al Señor (Mateo 10:40). El Discípulo no ha sido enviado, ni esta puesto para hacer juicio, el juicio de Dios es el que vendrá y hará justicia, por lo que nada sucederá en o por nuestra dignidad personal, siempre será por o en contra de la dignidad de nuestro Señor y es Él quien dará el pago justo. ¿Cuántas veces habrá que hablarle y ser bendición a una persona antes de decidir dejar de compartirle? ¿Qué debo hacer cuando en la obra del Señor soy rechazado y aun atacado o perseguido? ¿Qué medida de Gracia a usado Dios con migo mismo?
La capacidad, el quehacer, la provisión y la dignidad de todo Ministerio dedicado a la Predicación del Evangelio del Reino y a ser bendición al prójimo, como prueba de la gracia del reino, jamás estará en dependencia del discípulo, sino del Señor. Él es Fiel y cumplirá todo lo que prometió.
 
Para terminar. Oremos: Por que el Señor confirme a los Grupos Buenas Noticias como ministerio de discípulos de Cristo, para compartir las buenas Noticias de salvación y ser un grupo de restauración. Y por aquellos que el Señor ha llamado a recibir su Palabra, que el Señor les transforme por su poder y gracia en discípulos, manifestando en ellos su poder restaurador.