Iglesia Nacional Presbiteriana El Divino Redentor
A fin de que los siervos de Dios estemos enteramente preparados para toda buena obra.
Semana 10. “Jesús, la Palabra que Edifica la Fe”
Lecturas Sugeridas: Mateo 8:23-34; Marcos 4:35-41, 5:1-20; Lucas 8:22-39.

 
Para memorizar:
“El les dijo: qué teméis,  hombres de poca fe? Entonces,  levantándose,  reprendió a los vientos y al mar;  y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron,  diciendo: ¿Qué hombre es éste,  que aun los vientos y el mar le obedecen?” (Mateo 8:26-27).
 
Un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua, en la Cordillera de los Andes,  inició su travesía después de años de preparación; pero quería la gloria para él solo por lo tanto subió sin compañeros. Empezó a ascender y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo. Decidido a llegar a la cima de pronto oscureció. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes. Subiendo por un acantilado, a sólo 100 metros de la cima, se resbaló y se desplomó por los aires... caía a una velocidad vertiginosa  succionado por la gravedad. Seguía cayendo... Sin embargo, de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos... Si, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura. En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedó más que gritar: ‘Ayúdame Dios mío...’ De pronto una voz grave y profunda de los cielos le contestó: "¿QUE QUIERES QUE HAGA?" ‘Sálvame Dios mío’ ‘YA TE HE SALVADO DE TU CAÍDA’ ‘Pero sigo aquí colgado’ ‘ENTONCES, SOLO TEN FE, OBEDECE, Y CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE... Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y solo reflexionó.  Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontraron colgado a un alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza con las manos a una cuerda... a menos de dos metros del piso de una saliente. Cuando la Fe del Creyente es probada por el Señor y puesta en acción, no solo para su propio beneficio, sino también, para testimonio de bendición a otros. Entonces podemos decir que “nuestra fe ha sido edificada”
 
 
1. Las Tormentas prueban nuestra fe durante la travesía de la Vida.
Las tormentas en la vida del creyente, esos momentos cuando grandes vientos de dificultades y olas e dolor atacan nuestro ser, son una parte de lo que Dios usa para probar nuestra fe y dependencia de Él. Para los discípulos esta tormenta manifiesta en su travesía a través del mar de galilea es parte de la prueba de su fe: Están cumpliendo una orden de Jesús (Mateo 8:18). Jesús permanece con ellos (Mateo 8:23). Poco tiempo antes habían sido testigos del poder y autoridad de Jesús (Mateo 8:16-17). Sin embargo, se manifiesta su duda de su fe poco desarrollada (Mateo 8:25-26). ¿Por cuáles tormentas a pasado tu vida en las cuales, has descubierto que, Dios esta probando tu fe? ¿Hubo en ti duda? ¿Qué cambios pudiste observar en tu Fe antes y después de la prueba?
 
2. La autoridad y poder de la Palabra de Jesús robustece nuestra Fe.
En los momentos de Conflicto y dolor en nuestras vidas es muy válido clamar a Dios, y de hecho son  de las ocasiones en las que más lo hacemos (Jeremías 33:3). Junto a este clamor confiamos en que Dios tiene poder para librarnos de tales tormentas. Esta fue la vivencia de los discípulos, una breve Palabra de la boca de Jesús, “Calla, enmudece” (Marcos 4:39), fue suficiente para que todo regresara a la calma. Esta es la clara manifestación del poder de Jesús y su suprema autoridad sobre toda la creación. ¿Cómo te imaginas que se sintieron los discípulos después de observar el mar en calma, ante su propia duda? ¿Has experimentado el poder y autoridad de la palabra del Señor en tu propia vida? ¿Cómo esto afecta tu fe?
 
3. Para crecer nuestra fe tiene que ser confrontada.
Debemos reconocer que nuestra duda y falta de fe es una ofensa a nuestro Señor, es como decirle “Yo no creo que sea verdad que cumples todas tus promesas”. Esta falta de fe o, mejor dicho, esta fe falta, es confrontada también por las Palabras del Maestro: ¿Por qué teméis,  hombres de poca fe?, ¿Por qué estáis así amedrentados?  ¿Cómo no tenéis fe?, ¿Dónde está vuestra fe? Y aun cuando a ninguno de nosotros nos gusta ser confrontados con nuestra falta y exhortados para corrección, es necesario que aprendamos que este confrontamiento no tiene otro propósito de parte de Dios que el bendecirnos y provocar en nosotros crecimiento y madurez. A fin de estar preparados para cumplir con los propósitos de Dios para nuestra vida. ¿Puedes reconocer algún momento en que tu fe ha sido confrontada por la Palabra del Señor? ¿Cómo esto te ha hecho crecer o madurar en la fe?
 
4. La Fe en acción manifiesta el Poder liberador de Jesús.
Mas adelante en el relato, al otro lado del mar, se encontraron en la región de Gadara y Jesús enfrenta con poder y autoridad a la legión de Espíritus inmundos que atormentan a un hombre. Este hombre es liberado y transformado a tal grado que las palabras para referirse a el después de su liberación son: Sentado (en paz), Vestido (con pudor) y en Cabal Juicio (con dominio propio), pero mas sorprendente aún es que se convirtiera en el primer evangelista de la región de Decápolis (Marcos 5:20). Jesús da muestra a sus discípulos de las acciones que complementan o, a las que es traducida la fe cuando esta se pone en acción. Los discípulos son capacitados para ser herramientas de liberación, sanidad y restauración; esta es nuestra misión. Jesús mismo les dijo “El que en mí cree,  las obras que yo hago,  él las hará también;  y aun mayores hará,  porque yo voy al Padre” (Juan 14:12). Pero se necesita dar los primeros pasos, ser una comunidad sanadora y liberadora. ¿Conoces personas que hoy están siendo atormentadas: marginados, desechados, muertos en vida, sin pudor o moral alguna, sin dominio propio, esclavizados de su pecado y vicio, solos y desesperados, clamando día y noche y, aun, auto mutilándose como escape a su dolor mental? (Comparece con marcos 5:2-5). Ellos son aquellos a los que somos enviados a llevar las Buenas Noticias de Libertad, Salud y Salvación de la Gracia en Cristo. Hoy la última reflexión no es una pregunta, sino un reto. Te comprometerías a buscar una persona que esta siendo oprimida, orar por ella, acercártele y presentarle las Buenas Noticias de salvación. ¿Cómo? Simplemente haciendo lo que Jesús le mando a este hombre liberado: “Vete y Cuéntales”.
 
Para terminar. Oremos: Por que el Señor confirme en cada uno de nosotros compromiso con la Evangelización, traduciendo con ello nuestra fe en acción concreta. Por las personas en quienes estamos pensando como objetivo para compartirle las Buenas Noticias, que el Señor les haga sensibles con su Espíritu. Por el crecimiento y multiplicación de los grupos “Buenas noticias”