Iglesia Nacional Presbiteriana El Divino Redentor
A fin de que los siervos de Dios estemos enteramente preparados para toda buena obra.

Semana 9. “Jesús, la Palabra que da Identidad”

Haga una de las Siguientes:
Mateo 12:46-13:53; Marcos 3:31-4:34; Lucas 8:4-21.
 
Para memorizar:
“Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios,  ése es mi hermano,  y mi hermana,  y mi madre”. (Marcos 3:35)

 
Un hombre flota sobre la superficie del agua, cerca a un barco pesquero cuyos tripulantes lo rescatan. Al despertar entabla una lucha con su propia mente tratando de averiguar cual es su identidad, pero al parecer su propia mente se niega a revelárselo. Encuentra incrustado en su cuerpo un mensaje oculto; un número de cuenta de una caja de seguridad en un banco, al cual se dirige y arriba después de muchos obstáculos, que para enfrentar le hacen ir descubriendo muy diversas habilidades que posee y le son de gran utilidad. Por fin en la caja de seguridad bancaria descubre que en su interior hay un montón de pasaportes con diversos nombres y nacionalidades, que tampoco le ayudan a descubrir cual es su verdadera identidad y mucho menos su nacionalidad o destino. Esta es parte de la trama de la película conocida como “Identidad Desconocida” del año 2002, interpretada por el actor Matt Damon. Y que nos ejemplifica lo difícil que es caminar por la vida sin una identidad definida y real, no la que nos va formando la experiencia, dificultades y aciertos, sino la que nos pertenece de origen y nos guiará por el camino correcto hasta llegar a nuestra verdadera patria y hogar. Seguramente cada uno de nosotros sabemos nuestro nombre, apellidos, dirección y nacionalidad; Pero déjame preguntarte ¿Cómo se encuentra la definición de tu identidad en Cristo?

Nuestra identidad en Cristo es algo muy valioso, si no sabemos quiénes somos en Cristo, entonces no sabremos a donde vamos. Como cristianos  por la fe en Jesús, encontramos una nueva identidad, la original y real identidad que Dios preparó para nosotros, un propósito, un camino y un destino; pero el enemigo se encarga cada día de intentar distorsionar esa identidad con sus mentiras y falsas creencias, tratando de anular así, toda efectividad y poder de la identidad de Cristiano en nuestra vida. Veamos en el presente estudio algunos de los valores de nuestra identidad como cristianos.
 
1. Soy el hermano menor de Jesús (Lucas 8:19-21).
Una gran multitud rodea a Jesús y en el mismo momento que María, su madre, y sus hermanos y hermanas le buscan para hablar con el, pero a causa de la multitud no pueden acercarse hasta él (Lucas 8:19). Jesús aprovecha tal situación como oportunidad de marcar una de las cualidades mas importantes de la identidad del ser humano, la pertenencia a una familia. El declara a todos aquellos que le escuchan, con atención a su Palabra, que su familia real, es decir conforme al propósito eterno de Dios, esta compuesta por todos aquellos que han sido declarados su familia (Mateo 12:49); los hijos e hijas que adoptados por Gracia para ser hijos de Dios han sido hechos sus “hermanitos” y han sido capacitados para ser obedientes al Padre celestial (Lucas 8:21). ¿Cómo podemos describir la labor de Jesús como nuestro Hermano mayor? ¿Qué tipo de hermana o hermano menor eres?
 
2. Soy la buena tierra y el buen germinado (Marcos 4:3, 8, 20).
La parábola del Sembrador esta llena de imágenes que nos develan lo que sucede con la semilla del Evangelio predicado al caer en diferentes tipos de terreno (seres humanos): Junto al camino El enemigo la arrebata (Marcos 4:4, 15). En los pedregales la falta de raíces la seca (Marcos 4:5, 6, 16, 17). En tierra de espinos, los espinos la ahogan e impiden que fructifique (Marcos 4:7, 18, 19). Pero Dios ha preparado también Buena Tierra y en esta tierra la semilla crece, germina, fructifica y multiplica (Marcos 4:8, 20). ¿Con qué clase de terreno identificas tu vida? En la Buena Tierra, preparada por Dios, la semilla produce un germinado, este tiene que crecer bajo los cuidados del sembrador, Jesús, y a su tiempo madurará y dará su fruto en gran proporción ¿Cuáles son los cuidados que tiene Jesús sobre tu vida? ¿Habrá llegado ya tu tiempo de dar fruto en gran proporción?
 
3. Soy  luz puesta sobre el candelero para alumbra (Marcos 4:21).
Esta pequeña parábola nos da una indicación de la nueva naturaleza propia de mi identidad en Cristo, el ser luz (Mateo 5:14ª) La luz tiene una función única y definida alumbrar, cuando no lo hace su naturaleza ha sido distorsionada (Mateo 5:15-16). La luz se nota aun en medio de la más profunda oscuridad, es decir, que nuestra presencia e identidad en Cristo son manifiestas por naturaleza en medio de las tinieblas del mundo sumido en el pecado y alejado de Dios; a no ser, que nuestra luz se encuentre distorsionada. ¿Qué situaciones de mi vida hacen que mi naturaleza de luz en el Señor no se manifieste? ¿Cómo me quito la tina (almud) o la cama de encima?
 
4. Soy espiga llena de grano listo para sembrarse (Marcos 4:26-29).
Ahora la parábola nos describe el crecimiento de la semilla como un gran misterio (Marcos 4:26-27). El Crecimiento se da por la voluntad de Dios, a la velocidad de crecimiento que Dios le ha designado. Sin embargo, toda semilla de buena tierra crecerá y madurara hasta alcanzar el mayor de los grados de crecimiento, ser una espiga llena de grano listo para ser sembrado. Esta es la meta que en esta vida cada uno de los hijos de Dios queremos y nos esforzamos por alcanzar. Pero la espiga necesita soltar el grano, este tiene que ser sembrado de nueva y llegar a generar nuevas espigas, así es como crece la Iglesia. ¿Qué estas haciendo con la semilla que ya esta lista en tu identidad como espiga madura? ¿Qué le falta a tu vida para empezar a soltar la semilla?
 
5. Soy una de las ramas del gran árbol que ha crecido (Marcos 4:30-32).
La última de estas parábolas nos describe el Reino de Dios como un gran árbol que ha crecido a partir de una pequeña semilla, la de mostaza (Mateo 4:31). La semilla del evangelio ha sido sembrada en la Buena tierra que es propiedad de Dios y su Reino esta en pleno desarrollo, la representación terrenal de este Reino es la Iglesia de Cristo; nuestra identidad en Cristo, de hijos de Dios, te hace una rama de este gran árbol que continua creciendo (Mateo 4:32). Tenemos identidad como Iglesia y tenemos propósito, ser protección y reposo para las personas a nuestro derredor. Una sola rama no da sombra, pero el conjunto de ramas unidas y entrelazadas producen una copa de árbol que cumple su función protectora. Cuan importante es que nuestra identidad de hijos nos lleve a vernos y a crecer juntos como hermanos, unidos, amándonos, y en esa unidad cumplir con los propósitos que Dios ha implantado en su Iglesia. ¿Qué rama del árbol eres, que ministerio estas desarrollando dentro de tu Iglesia? ¿Cómo podemos colaborar juntos a fin de que la unidad de la iglesia sea fortalecida y por su testimonio bendición para otros?
 
Para terminar. Oremos: Que en el día a día el Espíritu Santo nos recuerde quienes somos en Cristo, cuales son las características de nuestra identidad y naturaleza, y vivirlas en plenitud, y con ello ser verdaderamente luz en medio de la oscuridad que impera en el mundo. Que en la vivencia de nuestra identidad seamos madurados e impulsados a soltar la semilla del evangelio para el inicio de nuevas siembras.