Iglesia Nacional Presbiteriana El Divino Redentor
A fin de que los siervos de Dios estemos enteramente preparados para toda buena obra.
 
  Semana 5. “Jesús es Palabra que Limpia”
Lecturas sugeridas: Mateo 8:2-4; Marcos 1:40-45; Lucas 5:12-16.
 
            Para memorizar: Mateo 8:3.  “Jesús extendió la mano y le tocó,  diciendo:  Quiero;  sé limpio. Y al instante su lepra desapareció”.
"Y el leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta,  y embozado pregonará:  ¡Inmundo!  ¡inmundo! Todo el tiempo que la llaga estuviere en él,  será inmundo;  estará impuro,  y habitará solo;  fuera del campamento será su morada”. Levítico 13:45-46. El leproso era considerado un deshecho de la sociedad, prácticamente estaba muerto. Aquella sociedad no conocía otro remedio contra la terrible enfermedad sumamente contagiosa, más que el aislamiento para evitar la propagación de la lepra. La lepra, en los tiempos de Jesús, no era sólo el mal de Hasen (Nombre científico de la Lepra); tiene un simbolismo especial, la lepra era un símbolo del pecado; símbolo del pecado, en el que está sumergida la entera humanidad. Jesús vino a salvarnos, a salvar a su pueblo de sus pecados (Mat. 1:21). El pecado es algo muy serio, pero la sanidad del leproso nos da una enseñanza bastante clara del poder de Jesús para limpiar del pecado, respondiendo así con su Palabra a la necesidad primordial de todo ser humano, Ser Limpiado.

1. Una enfermedad aborrecible. La lepra es una enfermedad aborrecible, igual que el pecado. La lepra principia de una manera muy pequeña: una mancha un naciente tumor, pero su fin es mortífero. Lo que al comienzo es algo tan pequeño luego llega a ser una condición horrorosa y terrible. Los leprosos están aislados del pueblo y segregados en hospitales o en colonias especiales. Hace un siglo un misionero, William Thompson, describió la lepra en Palestina en un estudio que tituló “La Tierra y el Libro”. Dice él: “Al acercarme a Jerusalén, me causó gran espanto la aparición repentina de una multitud de pobres, sin ojos, sin narices, sin cabellos, sin nada. Levantaban sus brazos mancos, y unos sonidos espantosos gorgoteaban de sus gargantas sin paladar; en una palabra, ¡quedé horrorizado”! El Dr. Harvey Kellogg (Si, el Médico inventor del Corn Flakes) escribió: “De entre todas las enfermedades, la lepra ha sido seleccionada por el Espíritu Santo para ser señalada como el supremo símbolo del pecado, visto por los ojos de Dios”. ¿Cómo ve Dios al Pecado y al Pecador? ¿Qué opinas de la Frase, no Bíblica, “Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador”? Leer Salmos 5:4-6, y comentar nuevamente.

2. Si quieres puedes limpiarme. La lepra simboliza el pecado en las siguientes maneras: (1) la lepra está en la sangre; (2) la lepra se manifiesta en forma pútrida; (3) el Leproso va pregonando constantemente: "Inmundo. Inmundo”; (4) la lepra no puede curarse por medios humanos.  Este es un retrato, un tipo, de lo que el pecado le hace a la persona. El pecado es parte de nuestra Naturaleza Humana Caída, Avanza en la vida humana hasta alcanzar niveles de verdadera “podredumbre”, te hace inmundo ante los ojos de Dios y solo Dios en Cristo tiene el poder de hacerte limpio del Pecado. Cuando caemos en la cuenta personal de la necesidad de limpieza que tenemos, por causa del pecado, solo pueden salir de nuestra boca, mente y corazón las mismas palabras del leproso ante Jesús: “Si quieres puedes limpiarme (Mar. 1:40). ¿Cómo llega el ser humano a ser consciente de esta necesidad? ¿Has pedido y experimentado la limpieza del pecado en Cristo? ¿Significa esta limpieza que no volveremos a Pecar?

3. Quiero se limpio. La Misericordia y el toque de Jesús sobre la piel del Leproso le trajeron “Limpieza” (Mar. 1:41). Como lo expone Spurgeon: “La palabra Griega usada aquí (para misericordia)...expresa un “conmovimiento” del ser completo, una conmoción de todas las partes internas...El Salvador fue conmovido en gran manera...Tan pronto fue conmovido el Salvador, su mano fue extendida y tocó al hombre y lo sanó inmediatamente. No hubo necesidad de un largo tiempo para que la cura tomase lugar; la sangre del leproso fue limpiada en un solo segundo. Por lo tanto, la expresión “quiero, se limpio” no expresan en manera alguna un deseo futuro de Jesús sobre la vida de este hombre, sino una ordenanza de su voluntad; el hombre no llegaría a ser limpio, sino que fue limpiado en un acto soberano de Dios en Jesús. ¿Podemos entender y explicar como la Misericordia y la Soberanía de Dios se conjuga para hacer limpio al pecador, en un acto, aun cuando el pecador continúa viviendo con pecado en su vida? ¿Cuál es este acto?

4. Muéstrate y purifícate. (Luc. 5:14) Dos palabras de suma importancia usa Jesús al darle indicaciones al hombre ya limpiado, ambas con fuertes connotaciones religiosas, y ahora para nosotros como cristianos, de carácter de disciplina espiritual. El hombre limpio debía obtener el testimonio de su limpieza (Muéstrate) y mantenerse limpio delante de Dios (Purifícate) conforme la ley lo indicaba. Hoy es un tanto diferente pero con un sentido muy similar. Testimonio y pureza son necesarios. Presentarse delante de los hombres para atestiguar continuamente que ahora en Cristo, limpios, somos nuevas criaturas y presentarnos delante de Dios, cumpliendo habitualmente con nuestra purificación por medio de la confesión de pecado, sin sacrificio, pues ya fue ofrecido plenamente por cristo, es parte de nuestra nueva vida y disciplina. ¿Cuáles son las mejores maneras de dar testimonio de nuestra limpieza (Conversión)? ¿Con que frecuencia hemos de venir delante de Dios a confesar nuestras faltas (Pecados)?

5. Muchos oyen y son sanados. Al terminar este relato de la Escritura, podemos observar un hombre que limpio y sano es motivo de que la fama de Jesús continúe extendiéndose (Luc. 5:15). Esta fama se concreta en 2 situaciones básicas: Mucha gente se reúne para oírle, y mucha gente le busca para ser sanada. ¿Cuál crees que haya sido el papel de este Leproso sanado en el nuevo extedimiento de la fama de Jesús? ¿Cuál debe ser nuestro papel en este extendimiento hoy, como pecadores limpiados?

Para terminar. Oremos: 1) Que nuestro Dios nos muestre cual es el testimonio que la gente a mi alrededor esta esperando ver en mi para creer que he sido transformado y pueda buscar al que me transformó. 2) Confesando a Dios nuestras faltas y pidiendo una conciencia continua de buscar a mi Señor en confesión con humildad.